Hasta

Hasta los cruces de las avenidas horizontales con los callejones verticales. Hasta la cruz. Roja, llagas, estigmas de segunda línea de playa. Viernes salto, hasta donde puedo llegar. O hasta donde me dejan, sin permitirme el lujo de cabrearme. Policía Municipal, sube la música y tuerce desde la primera hasta la última gota. Tuerce tu vida. Retuerce, exprime, dale, vamos, combate sin guantes, 18 saltos, por mí hasta que se hubiera hecho de día... un sol, dos soles, tres soles, cuatro, cinco... casi treinta. Intenté esbozar todos los que pude, hasta en la pared de mi cuadro. Casi tan radioencefaloventriculógrafo como Magritte. Aunque sólo hasta cierto punto, hasta el primer peldaño.
Determinada energía puede mantenerte a un centímetro del suelo, hasta elevarte sin caer, hasta saberte ingrávido.
Hasta algunos que no estaban, se sentaron allí, yo los ví. Estaban, aunque algunos permanecieron de pie porque no saben que yo también tengo cosas que decir, desde abajo, por debajo de las puertas si es preciso. Hasta lejos es cerca, lo es, hasta que me amputen las venas que van desde las manos hasta los ventrículos pares y las aurículas impares.
Hasta ahora, hasta siempre. Gracias. Y el sábado, como no puedo prometer de otra forma, más. No sé mentir, no puedo, no puedo faltar, allí estaré :-)