Tech & Touch

Cuánta felicidad puede proporcionar un mando a distancia... Estoy facturando la compra de deseos y acciones para el año nuevo, o para cualquier lunes. Lunes, un significado cósmico, un "hoy es el comienzo de algo", todos los días son buenos si te vistes con tu traje de astronauta, no es preciso que sea carnaval, tampoco... sólo lunes. Lunes es la cola de un cometa, cocktail explosivo de preciso y prescindible. La precisión de las herramientas. Su imprecisión. La prescindibilidad de la tecnología. Su precisión. Herramientas, tecnología, cometas, acción, reacción, causa, efecto, sueños, realidad.
Un papel bajo la suela, lo recojo. Mil y una preguntas sobre esterilidad emocional, comodidad, egocentrismo, desgracia sensorial, descapacitación e impotencia. Ganas binarias = {capar, capacitar}.
Vincent todavía no encontró su oreja. Abdellah sigue saltando entre los vagones de la conciencia, recogiendo firmas para sordos: rascada de bolsillo, vuelta a pie, no sin antes fumarme al ignorante de turno (siempre te encuentras alguno). Si Ludwig levantara un dedo estoy seguro que pronunciaría aquello de el remedio y la enfermedad. El reponedor de líquidos del centro comercial se lleva por delante a cientos de invidentes voluntarios, que convierten el tacto en un fenómeno aleatorio de aceras y medianas. Sorteo de navidad, cuánto malgastado. En cada esquina, perfume artificial y aceite sintético. Nadie desactiva lo que puede llevar y no conocer en la mochila, se avecina la catástrofe, pero... alto... todavía quedan algunas manos para acabar la partida. Adelante, gadget-o-brazos.
Lo que de verdad espero de la Ciencia, hoy lunes en viernes y en vísperas de nuevo año, es que invente tecnologías que faciliten el uso de las herramientas más humanas para los que no la tienen al alcance. No pueden, quieren, tal vez... quién no las merece. Me declaro envasado poroso y azul en manos inquietas, tengo un plan que como mucho me costará dos jaquecas, tres afonías, catorce uñas, varios lapiceros, púas, cuerdas, tal vez una lumbalgia. Los pies inquietos sólo quieren aplastar a la palabra aburrimiento, demasiado cómoda. ¿Alguien se dio cuenta de todo lo que hay que hacer? Si te quema el calendario, saca uno nuevo.
Encuentra la cinta, dale al "PLAY", déjalo encendido.